Los cuentos son unas de las herramientas preferidas de nuestros pequeños, pero ¿estos siempre deben presentarse en un soporte escrito? Lo cierto, es que no.
Seguro que si pensamos en nuestra infancia, podemos recordar muchísimas ocasiones en las que nuestras familias nos narraban cuentos y no teníamos mayor soporte para representarlo que nuestra imaginación.
A la edad de 1 año, que es la edad de nuestros pequeños, aún es pronto para dejar que vuele su imaginación y sean capaces de entender un cuento solo con la voz, aún están desarrollando el pensamiento. En cambio podemos aprovecharnos de otros recursos como la voz, la mímica y el movimiento para representar de otra manera pequeñas narraciones de forma divertida y entretenida para ellos.
Queremos compartir un ejemplo con vosotros para que podáis visualizar y entender a lo que nos referimos.
Fuente: https://goo.gl/CrGqCX
Como podéis comprobar se trata de una historia muy sencillita, pero divertida para nuestros niños. Además a través de estos pequeños relatos trabajamos la pronunciación de algunos sonidos nuevos para nuestros pequeños, o que aún están en proceso de aprendizaje, también trabajamos la psicomotricidad gruesa a través de la imitación de los movimientos al narrar la historia, etc.
EN definitiva consiste en técnicas sencillas, diferentes y divertidas para seguir evolucionando en el desarrollo de nuestros chiquitines.
¡¡Esperamos que os haya gustado!!