Fuente: https://goo.gl/gCAVZb
Ya con un año cumplido nuestros niños tienen mayoría de los alimentos permitidos en sus dietas, exceptuando aquellos pequeños, que debido a problemas alérgicos o de intolerancia, no los tienen permitidos.
Esto nos da mayor libertad a la hora de normalizar la alimentación de nuestros niños y adaptarla a la nuestra, pero para ello todavía nos falta dar un paso más...este paso consiste en la introducción de sólidos en la alimentación de nuestros pequeños.
Este es un paso que no debe darse a la ligera; antes de introducir alimentos sólidos debemos comprobar que los niños están preparados para ello. ¿Cómo nos daremos cuenta de ello? Poco a poco iremos observando que los niños siente curiosidad por aquello que comemos los adultos y querrán probar nuestra comida; debemos aprovechar estos momentos si los niños ya tienen permitidos los alimentos que estamos comiendo y así darle a probar nuevos sabores y texturas. También llega un momento que se producen los famosos momentos de dar a nuestros niños trozos grandes de pan, de naranja, limón, etc. Parecen tonterías, pero todo ello ayuda a que los niños se acostumbren a nuevos sabores, tamaños, texturas, que les ayudarán a comer sólido y disfrutarlo en un futuro.
¿Qué pasa si nuestros niños aún rechazan la alimentación sólida? No pasa nada, simplemente aún no ha llegado el momento para ellos. Entonces simplemente habrá que seguir esperando y ofrecerle sólidos de vez en cuando. Antes o después despertarán su curiosidad.
Cuando hemos conseguido despertar la curiosidad en nuestros pequeños, podemos empezar a ofrecer las verduras de los purés cocidas, pero sin pasar por la batidora; estas verduras al estar cocidas son más fáciles de masticar para ellos, ya que aún están saliéndoles los dientes y ayudan a prevenir posibles atragantamientos. Podemos también ofrecer carne o pescado en formato sólido pero en trocitos de muy pequeño tamaño y poco a poco.
Es un proceso, de nuevo, lento, pero gratificante. Lo importante es comenzar con paciencia e ilusión y tener en cuenta que siempre debe ofrecer comida bajo la supervisión de un adulto, no debemos dejar que los niños coman solos, entre otros motivos para ayudarles en caso de que se atraganten.
Este proceso, además ofrece al niño la oportunidad de incluirse, si no lo había hecho ya, en actos sociales tan importantes como la comida en familia. Los niños estarán ya preparados para sentarse en la mesa con nosotros, ¡con los mayores! A pesar de ser tan pequeños, podemos aseguraros que se trata de un momento de gran satisfacción para ellos.
Ya nos iréis contando qué tal vais avanzando en este proceso.
¡¡Qué aproveche!!😋

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