Nuestros pequetecos cada vez quieren hacer mas cosas por sí mismos; como ya hemos comentado otras veces, forma parte de su proceso evolutivo.
Eso quiere decir que debemos tener mas precaución a la hora de trabajar con algunos elementos, a primera vista inofensivos, como por ejemplo a la hora de pintar. Un ejemplo claro los tenemos con las las temperas, pero siendo aún tan pequeños, con poco más de un año, todavía se llevan todo a la boca y una actividad divertida, puede convertirse en un juego peligroso.
Por ello, hemos querido compartir con vosotros una nueva forma de pintar, divertida tanto para los niños como para vosotros y que además está de rechupete.
¿De qué se trata? ¡Hemos estado pintando con yogures de colores!
Lo habitual es que los yogures tengan colores blancos o pastel, poco llamativos para los peques, pero si les añadimos unas gotas de colorante.. ¡voila! pinturas comestibles para todos.
Podemos dejar que los niños nos ayuden desde el principio de la actividad mezclando los colorantes con el yogur, así ya estaremos trabajando su psicomotricidad al mezclar los elementos.
Fuente: https://goo.gl/aQB9dT
Debemos de tener en cuenta que los niños aprenden jugando. A pesar de parecer solo un juego, estas actividades inician a los niños en la lectoescritura y asientan importantes bases para el futuro a través del garabateo.
Esperamos que os haya gustado y os animéis a seguir pintando en casa.



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