APRENDIENDO A RELAJARSE

Hemos introducido en clase un elemento nuevo, se trata de las botellas de la calma. Están funcionando bastante bien, así que queríamos compartirlo con vosotros.


Los peques van creciendo y madurando y por tanto sus conductas también. Cuando eran bebés, nos expresaban sus emociones a través de la risa y el llanto, pero desde hace poco, han aparecido dos amigos nuevos: la rabia y la vergüenza.


La vergüenza forma parte de un proceso natural, tiene que ver con el desarrollo del autoconcepto, la autoimagen y el autoestima. Es normal que los niños muestren vergüenza en algunas ocasiones como cuando conocen a alguien nuevo y más adelante al realizar determinadas acciones. Para controlar esta emoción debemos reformar el autoconcepto del niño, mostrándole que no pasa nada, transmitiéndole tranquilidad y apoyándole para reforzar su autoestima.


En cuando a la rabia...es otro cantar. En breve comenzarán a surgir las temidas pataletas. Cuando comiencen no os preocupéis, forman parte del desarrollo y la construcción de la personalidad, más adelante os daremos unas pautas para ayudaros a gestionarlas.
A pesar de no haber comenzado a tener rabietas como tal, en alguno de los pequeños si hemos empezado a observar reacciones de rabia, por lo que queremos empezar a ayudarles a gestionarla. Se trata de un sentimiento que no pueden controlar y provoca que pasan ratos muy desagradables para ellos que no saben controlar.


Para controlar la rabia hemos creado unas botellas de la calma. Consiste en botellas de plástico con agua en su interior a la que añadimos purpurina u otros objetos como cuentas, para que se muevan dentro de la botella con el movimiento del agua.
El movimiento de los objetos dentro del agua desacelera su movimiento, haciéndolo más pausado ayudando en la relajación de quién lo observe.
Si utilizamos objetos algo más pesados como cuentas o botones, podemos echar aceite de bebé en lugar de agua o incluso mezclarlos para jugar con las densidades y la velocidad de los objetos dentro de la botella.

Cuando los niños se enfaden y no puedan controlarse les daremos una de estas botellas y jugaremos con ellos para ayudarles a relajarse.

Estas botellas no sólo son útiles para los niños, los adultos también podemos utilizarlos y beneficiarnos de sus hipnóticos movimientos para relajarnos después de un día estresante.

Aquí os dejamos un enlace con instrucciones para hacer una botella sensorial:



OOOOOOOOOOMMMMM🙆


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